
Algunos seres dramatizamos
copulamos con la tragedia,
en un lapso breve de suceptibilidad,
es un fuego imprudente,
el relampago absurdo que ensordece y ciega...
un estado de invidente.
Por añadidura la pasión se expone
y el corazón a la interperie nos revela,
lo doliente , lo dulce y lo indecifrable,
lo que muta a diario.
Algunos seres poseemos la vulnerabilidad,
sin ella se dormirian nuestra palabras,
y nuestro corazón se enfriaría inevitablemente.
No podemos vivir lo cotidiano,
pues vivíriamos con desgana, con monotonía y costumbre.
no queremos... no podemos...
no sabemos hacer más.
Nuestra fragilidad es innata
vivimos intensamente cada sentimiento
pero también la divinidad de la vida,
no se engañen...
somos magnánimos en el amor
poseemos por debajo de la manga ilusiones,
y reconocemos el universo como un infinito escaparate de bellezas,
amamos diariamente porque de eso renacemos,
y obsequiamos nuestras prodigiosas sonrisas
capaces de expandir el universo.
Somos esos tipos... esas tipas...
que usamos de escondite la palabra,
irremediablemente francos..
divinamente,
hermosamente,
hirientemente francos...
sin segundas intensiones.
Un hombre, no es más que un hombre
y hay que vivir plenamente,
todo aquello que sale del corazón.