
Yo me niego a tener que aprender
la dura lección, del desconfiar de todo...
es como llevar por dentro una gotera.de incertidumbre,
es gobernarse de miedo y huir constantemente.
Pero entonces como continuar entre los infiernos de la gente...
Será uno muy fuerte, pero tampoco sé es de acero
y caminar entre las personas sin poder dicernir quien es quien,
mirar los rostros y nunca descubrirlos...
Aquí afuera la traición, es el placer de otros y el pan de los infelices
es veneno para el alma.
Se de muchos que gustan de su infierno,
mienten con sus sonrisas provista de esa diabolica sensación de perfección...
y van lentamente urgando corazones....
que se apilan en la historia de sus soledades...
Pero en estos juegos yo prefiero ser victima y no victimario...
del infierno ajeno uno se puede librar
pero del propio, dificilmente puede uno salir.


